Cuando yo diga amén
y reciba tu cuerpo
ya mi casa estará
llena de felicidad.
Más no podré decir
que hay amor en mí
cuando mi hermano
muere de hambre.
Más no podré decir
que hay caridad en mí
cuando mi pie
oprime su cuello.
Cómo podrá él creer
que hay amor,
si ha visto injusticia,
si nadie le da la mano,
si nadie quiere ayudarlo.